Mañana cumplo 57 años. Y después de todo este tiempo, de aciertos, errores, alegrías, decepciones, aprendizajes, caídas, vueltas a empezar y alguna que otra bofetada de realidad… estas son algunas cosas que he aprendido por el camino:
- Que la vida no te pregunta si estás preparado. Te empuja y ya verás tú cómo aprendes a base de caídas.
- Que tener razón no siempre sirve de nada. A veces (casi siempre) es mejor tener paz y tranquilidad.
- Que la familia es importante, y el trabajo también. Pero también lo es saber poner límites y cuidar tu salud emocional y mental.
- Que los amigos de verdad no necesitan explicaciones eternas. Te entienden incluso en silencio, y si no te llegan a entender, siguen siendo tus amigos.
- Que mucha gente quiere verte bien… pero no mejor que ellos. Y algunos simplemente quieren verte mal.
- Que trabajar duro no garantiza el éxito, pero no trabajar casi siempre garantiza el estancamiento, la autocompasión y la miseria.
- Que la buena suerte existe, pero suele visitar más a los que están en movimiento. Y la mala suerte…también, así que muévete más rápido que ella.
- Que dicen que el dinero no da la felicidad, pero la falta de dinero complica bastante la serenidad y provoca la infelicidad. Así que, por las dudas, céntrate en ganar dinero y hazte la vida más fácil.
- Que nadie viene a salvarte. Así que cuanto antes lo entiendas, antes empiezas a construir tú mismo tu propio camino.
- Que hay personas que hablan de fidelidad y lealtad mientras calculan cuánto pueden sacar de ti. Espera lo mejor, pero estate preparado para lo peor.
- Que pedir perdón e intentar resarcir el daño causado no te hace débil. Te hace libre.
- Que perdonar no siempre significa volver a abrir la puerta. Ahora bien, si te dañan una vez, es culpa del otro, si te vuelve a dañar, es responsabilidad tuya.
- Que no todo el mundo merece acceso a tu energía. Aléjate de los ladrones de energía que realmente no quieren cambiar.
- Que cuando alguien te muestra quién es, conviene creerle la primera vez. No esperes a que te lo vuelva a mostrar con más dolor.
- Que la envidia suele venir disfrazada de consejo. Huye de los consejos “constructivos” de quien no construyó nunca nada.
- Que hay críticas que te corrigen y críticas que solo buscan apagarte. Aprende a distinguirlas. Aprende de las primeras y crece con las segundas.
- Que la disciplina te lleva más lejos que la motivación, porque la motivación se va de vacaciones muy a menudo.
- Que el cuerpo pasa factura. Todo lo que ignoras a los 30 te llama por teléfono a los 50.
- Que dormir bien, comer mejor y moverse no son lujos: son mantenimiento básico.
- Que hay personas que envejecen por los años y otras por la amargura. Hay personas que mueren a los 30, y los entierran a los 80.
- Que no hay nada más caro que querer aparentar una vida que no puedes sostener. Se trata de vivir para progresar, no para aparentar.
- Que los problemas no desaparecen por no mirarlos. Solo se organizan mejor para atacarte después. No lo dudes, volverán con más fuerza.
- Que decir “no” a tiempo evita muchos “ojalá no hubiera dicho que sí”. Aprende a decir. NO.
- Que el respeto no se exige gritando. Se construye con coherencia y ejemplo.
- Que la coherencia vale más que mil discursos bonitos. Te recordarán por cómo haces sentir a los demás y te conocerán por tus actos.
- Que mucha gente confunde movimiento con avance. Ir corriendo en círculos también cansa. No pierdas el foco.
- Que no todo el que te acompaña camina contigo. Algunos solo van mirando qué pueden aprovechar. Diferencia turistas de compañeros de camino.
- Que la vida premia más la constancia silenciosa que los arranques espectaculares. Las carretas vacías son las que hacen más ruido.
- Que no hay peor cárcel que vivir pendiente de la opinión de los demás.
- Que fracasar no es lo peor. Lo peor es acostumbrarte a no intentarlo. Nadie muere ahogado por caer al mar, muere por permanecer en el agua.
- Que hay oportunidades que no llegan con música de película. A veces (casi siempre) vienen vestidas de trabajo, miedo y dudas.
- Que nadie entiende tu visión al principio. Y está bien. No es su visión, es la tuya. Mantente enfocado.
- Que si esperas aprobación y que todo esté controlado al milímetro para empezar, probablemente no empezarás nunca.
- Que los grandes cambios suelen empezar con decisiones pequeñas repetidas muchas veces. El primer paso es el más importante, es el que te pone en el camino.
- Que el carácter se ve cuando las cosas no salen como tú querías. Ningún mar en calma hizo bueno a un marinero. La tempestad es tu mejor maestra.
- Que hay personas que quieren los resultados, pero no el proceso. Y el proceso no se puede subcontratar. Primero tienes que Ser, luego tienes que Hacer y por último vas a Tener.
- Que ayudar a otros está muy bien, pero no debes hundirte para mantener a flote a quien no quiere nadar. Ayuda al que lo merece, no solo al que lo necesita.
- Que hay silencios que dicen más que muchas conversaciones.
- Que el tiempo pone muchas cosas en su sitio, pero a veces hay que ayudarle tomando decisiones. Sal en busca del destino, no te sientes a esperarlo.
- Que no todo el mundo que pierde algo aprende algo. Tiene que querer aprender y cambiar.
- Que la humildad no es pensar poco y mal de ti, sino no necesitar pisar a nadie para sentirte grande.
- Que la gente seria no siempre hace mucho ruido. Muchas veces simplemente cumple y trabaja en silencio mientras otros están haciendo discursos.
- Que la confianza tarda años en construirse y segundos en romperse. Y no siempre vuelve igual. Así que cuida quien eres.
- Que el éxito sin paz interior es una factura con intereses. No hay éxito exterior sin éxito interior.
- Que la vida mejora cuando dejas de discutir con personas que están comprometidas con no entenderte.
- Que hay que celebrar más. No solo los grandes logros, también las pequeñas victorias, tanto tuyas como ajenas.
- Que el liderazgo no consiste en que te sigan, sino sobre todo en ayudar a otros a levantarse y caminar.
- Que enseñar a alguien a creer en sí mismo puede cambiarle la vida a él y a su entorno.
- Que los sueños sin acción se convierten en decoración mental. La acción es la madre de todas las batallas.
- Que no necesitas tenerlo todo claro para empezar. Muchas veces la claridad aparece caminando. Empieza a navegar y ve ajustando las velas.
- Que la edad no te impide empezar de nuevo. Lo que te lo impide es usar la edad como excusa.
- Que cada etapa de la vida tiene su fuerza. A los 57 ya no compites por impresionar: construyes para dejar huella.
- Que las personas pasan, los momentos pasan, los aplausos pasan… pero lo que construyes en otros y lo que ves en el espejo puede quedarse mucho tiempo.
- Que vivir con propósito no significa tener una vida perfecta, sino una razón suficientemente fuerte para seguir avanzando.
- Que al final no se trata solo de cuánto ganaste, sino de a cuántas personas ayudaste a despertar.
- Que todavía queda mucho por aprender, mucho por construir y mucho por disfrutar.
- Que si sigo aquí, con ilusión, con visión y con ganas de seguir creciendo, es porque la vida todavía tiene mucho que decirme… y yo todavía tengo mucho que aportar.

Hoy no celebro solo años.
Celebro camino.
Celebro cicatrices.
Celebro aprendizajes.
Celebro personas.
Celebro oportunidades.
Celebro seguir de pie.
Y, sobre todo, celebro que después de 57 años sigo creyendo que lo mejor no tiene por qué estar detrás.
Puede estar justo delante.
Diego Gallardo