04/12/2022

LA PIEDRA EN EL LAGO (Nuestra Actitud es Contagiosa)

Un peque√Īo relato sobre c√≥mo nuestra actitud cambia nuestro entorno. Nuestras acciones tienen su efecto a nuestro alrededor y en las personas que nos rodean. La empat√≠a y las neuronas espejo, marcan nuestro car√°cter.

Era una ma√Īana de s√°bado de uno de los primeros d√≠as de primavera, un d√≠a de esos que ya el Sol se atreve a brillar por encima de las nubes, sin complejos de invierno y hace resplandecer las primeras flores de la temporada. Era un d√≠a distinto, en el ambiente se respiraba algo especial. Las personas se cruzaban unas con otras y se saludaban d√°ndose los buenos d√≠as, a√ļn sin conocerse.

La escena era reconfortante, en ese parque rodeado de bancos para sentarse alrededor del lago artificial, en el que flotaban nen√ļfares y se mov√≠an graciosas ocas, cisnes y patos. En uno de esos bancos se pod√≠a distinguir la figura, gris y triste de un hombre de unos 40 a√Īos, que esperaba a alguien (era evidente pues no paraba de mirar el reloj). El hombre, al que por razones obvias llamaremos Trist√°n, estaba sentado y absorto en sus pensamientos, con la mano acarici√°ndose la barbilla y la mirada perdida en el horizonte, una mirada que traspasaba cualquier elemento de la escena que le rodeaba.
Cinco minutos antes de la hora convenida, lleg√≥ √©l. Con paso firme y decidido se acercaba al banco ocupado por Trist√°n que lo miraba con un sentimiento mezclado entre envidia (¬Ņsana?) y admiraci√≥n. Trist√°n observaba c√≥mo se acercaba su amigo, con el porte erguido, los hombros hacia atr√°s, la frente alta, y saludando a las personas con las que se cruzaba con una sonrisa en los labios.

 

√Āngel lleg√≥ al banco y salud√≥ efusivamente a Trist√°n, ofreci√©ndole su mano para estrecharla con fuerza, una vez que le estrechaba la mano, tir√≥ de Trist√°n, hasta que √©ste se puso de pie, para darle un fraternal abrazo, al cual respondi√≥ Trist√°n con emoci√≥n.
Los amigos compartieron el banco y empezaron a hablar, ya hac√≠a algunos meses que no se ve√≠an. La charla empez√≥ sobre algunos temas intrascendentes, pero √Āngel sab√≠a que su amigo Trist√°n no lo hab√≠a citado all√≠ para hablar de cosas banales, as√≠ que le pregunt√≥ directamente:
‚Äst ¬† ¬†‚Äď ¬†Trist√°n, amigo. S√© que me has llamado porque crees que puedo ayudarte en algo, sabes que somos amigos y no tenemos que andarnos por las ramas. Dime, Trist√°n, ¬Ņen qu√© puedo ayudarte?.
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚Äst√Āngel, te agradezco que hayas venido hasta aqu√≠, no esperaba menos de ti, s√© que puedo contar contigo, me lo has hecho saber siempre. Necesito hablar contigo, s√≥lo quiero eso, poder hablar contigo y que me des una opini√≥n.
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstDime Trist√°n, te escuchar√© sin interrumpirte, cu√©ntame.
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstBien, mira √Āngel, desde un tiempo a esta parte todo me sale mal. Estoy en un circulo vicioso del que no puedo salir. No s√© que fue primero, pero tengo problemas en el trabajo, al llegar a casa discuto con mi esposa, no trato bien a mis hijos, que cada vez est√°n mas rebeldes, y cada d√≠a me encuentro peor. Es un infierno, me encuentro incapaz de afrontar todo esto y cada vez va a peor. Me pregunto que mas me puede pasar, porque estoy seguro que esta espiral no va a acabar.



Tristán calló por unos segundos para poder deshacer el nudo que se la iba haciendo en la garganta, tomo aire y prosiguió:
 
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstMira √Āngel, yo pienso en ti y eres todo lo contrario, la gente te aprecia, todos callan cuando tu empiezas a hablar, tu mujer te adora y eres capaz de cualquier cosa, siempre est√°s positivo. ¬° Todo a tu alrededor es fant√°stico ¬° Eres un im√°n para la buena suerte‚Ķ ‚Äď Trist√°n comenz√≥ a sollozar ‚Äď Ayudame √Āngel, d√≠me c√≥mo lo haces.
 
√Āngel puso c√°lidamente su mano sobre el hombro de su amigo y trat√≥ de calmarlo con la mirada.
 
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstAmigo Trist√°n. Tienes que salir de esa espiral, tienes que parar la rueda. Yo no s√© si soy el mas apropiado para responderte, pero te dir√© una cosa muy importante: ‚ÄúTu eres La piedra del Lago‚Ä̂Ķ

Trist√°n ces√≥ de sollozar y mir√≥ fijamente a √Āngel, esperando que le explicase que era eso de La piedra del Lago.

‚ÄstNo me mires as√≠, Trist√°n. Si, amigo, eres c√≥mo‚Ķ bueno mejor acomp√°√Īame.
 
√Āngel se dirigi√≥ a la orilla del lago seguido por Trist√°n, al llegar al borde del lago artificial mir√≥ hacia el suelo y encontr√≥ una peque√Īa y redondeada piedra negra, que tom√≥ y guard√≥ en su mano. Se dirigi√≥ a Trist√°n y le dijo:
 
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstTrist√°n, ¬Ņqu√© ves en el lago?, dime todo lo que ves en √©l y que ambiente se respira.
‚Äst ¬† ¬† ¬† ‚ÄstBueno, pues veo que el agua est√° calmada y tranquila, veo unos quince o veinte nen√ļfares, en uno de ellos hay una rana, algunas lib√©lulas y una familia de cuatro patos, dos ocas y tres cisnes. Lo normal en un lago.
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstBien, Trist√°n. Vemos un lago tranquilo, sereno, con una familia de patos aparentemente en buena sinton√≠a, una rana cantando feliz, y dem√°s elementos‚Ķ pues observa esto.
 

√Āngel dio un paso atr√°s ech√≥ su brazo con fuerza hacia atr√°s y lanz√≥ con todas sus fuerzas la piedra negra justo al centro del lago. La piedra cay√≥, con estr√©pito en medio del lago salpicando todo a su alrededor, de inmediato, c√≥mo si de una onda expansiva se tratase, se crearon c√≠rculos alrededor de la zona del impacto. Los nen√ļfares se tambalearon, la rana huy√≥ despavorida, las lib√©lulas desaparecieron, quiz√°s alguna con el nerviosismo fue v√≠ctima de la rana, la familia de patos alz√≥ el vuelo y los cisnes y las ocas se escondieron entre las ca√Īas. La acci√≥n de √Āngel no solo tuvo consecuencias dentro del lago, sino que a su alrededor las personas que paseaban empezaron a recriminar a √Āngel tal acci√≥n, propia de un chico travieso, no de un adulto.

 
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚Äst¬ŅPero que has hecho √Āngel?
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstTe lo voy a explicar Trist√°n. El lago es todo lo que te rodea, podemos ver nen√ļfares que pueden ser familiares y amigos, lib√©lulas que pueden ser vecinos y compa√Īeros de trabajo, la rana que si quieres puede ser tu jefe, la familia de patos que puede ser la tuya misma y las ocas y cisnes que puedes elegir tu mismo su papel. La piedra eres T√ö, Trist√°n, de tu actitud depende todo tu ‚Äúecosistema‚Äú. Has visto c√≥mo esa piedra t√≥xica negra al caer ha contaminado todo el lago, todos han huido y lo que antes era calma y bienestar se ha transformado en caos y desastre. Imagina que en vez de una piedra negra hubi√©semos echado una pluma blanca, en ese caso no hubiese pasado nada. La piedra y las ondas que produce tienen efectos devastadores, Trist√°n, por muy grande que sea el lago, las ondas que produce la piedra llegan hasta la orilla.
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstTe comprendo, √Āngel. Quieres decir que debo de cambiar mi actitud, para que todo cambie a mi alrededor, ¬Ņno es as√≠?
‚Äst ¬† ¬† ¬†‚ÄstAs√≠ es amigo. Cuando te levantes, lo primero que debes hacer es besar a tu mujer, da igual lo que pasara ayer, b√©sala. Despu√©s de desayunar sal a la calle para ir a trabajar, camina erguido, con los hombros hacia atr√°s, la frente alta y con los pu√Īos cerrados con confianza en ti mismo, saluda a todas las personas con las que te cruces, el primer d√≠a se extra√Īar√°n, pero los siguientes d√≠as te saludar√°n sonriendo, si vas en coche a trabajar, no escuches la radio de noticias, te amargan la vida, escucha una emisora de m√ļsica. Al llegar a trabajar saluda a todos‚Ķ ¬ŅMe entiendes, Trist√°n? Si cambias tu actitud por una actitud positiva, √©sta se har√° contagiosa, todo a tu alrededor cambiar√°, todo mejorar√°.
‚Äst ¬† ¬† ¬†Te entiendo, √Āngel, soy la Piedra del Lago, pero a partir de ahora ya no ser√© la piedra t√≥xica negra, ser√© la piedra blanca. Gracias amigo, dame un abrazo.
Diego Gallardo

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