27/07/2021

EL INSTINTO DEL AGUIJ√ďN (F√°bula del Escorpi√≥n y la Rana)

Adaptaci√≥n libre sobre la f√°bula corta que habla del instinto de la bondad y el instinto del escorpi√≥n de hacer da√Īo a los dem√°s. Una de esas f√°bulas con moraleja que te hace pensar‚Ķ



Una rana nadaba pl√°cidamente en una gran charca. Despreocupada, se dejaba mecer por las ondas del agua que dibujaban perfectos c√≠rculos en el l√≠quido elemento. A lo lejos se o√≠a alg√ļn canto de p√°jaro, y de vez en cuando alg√ļn chapoteo de los patos cercanos.

 

Al mirar hacia la orilla, la rana se percató de un escorpión que caminaba de un lado a otro junto a la orilla. El escorpión se acercaba al agua, miraba al otro estremo de la charca, mascullaba alguna maldición y volvía a caminar de un sitio a otro malhumorado. La rana lo miraba desde el centro de la charca, no entendía muy bien qué le ocurría al alacrán, así que decidió acercarse un poco hacia la orilla.

Más cerca, la rana podía oir protestar al escorpión, que maldecía una y otra vez por no saber nadar… parecía que quería cruzar hasta la otra orilla.

 

La rana se acerc√≥ a√ļn m√°s y le pregunt√≥:

‚Äď ¬ŅQu√© te pasa amigo escorpi√≥n?

El escorpión se paró en seco, miró hacía el agua y le espetó a la rana:

‚Äď Yo no soy tu amigo, batracio. Y no me pasa nada‚Ķ bueno me pasa que quiero ir hasta la otra orilla y no s√© nadar. Esta maldita charca me est√° haciendo perder el tiempo.

La rana, no se tomó a mal el tono del escorpión, entendió que estaba contrariado, así que le dijo:

‚Äď Ver√°s, escorpi√≥n, yo te puedo ayudar, yo s√≠ puedo nadar.

‚Äď Pues no s√© c√≥mo me piensas ayudar. ¬ŅPretendes ense√Īarme a nadar?

‚Äď No ‚Äď dijo la rana ‚Äď si quieres puedes subirte a mi espalda y yo te llevo hasta la otra orilla, no me cuesta ning√ļn esfuerzo, seguro que pesas muy poco‚Ķ y as√≠ ya s√≠ podr√°s decir que somos amigos.

Antes de que el sorprendido escorpión pudiese contestar, se oyó una aguda voz que provenía de un nenufar cercano, era la de una libélula que estaba allí observando la curiosa escena. La libélula le dijo a la rana:

‚Äď No te f√≠es de √©l rana, es un escorpi√≥n, es un ser traicionero y en cualquier momento te puede hacer da√Īo.

La rana miró a la libélula incrédula y le dijo:

‚Äď No, no creo que sea as√≠, adem√°s si le ayudo, ¬Ņporqu√© iba a atacarme?

El escorpión ofendido le contestó a la libélula:

‚Äď Lib√©lula, m√©tete en tus asuntos, nadie te ha pedido opini√≥n ‚Äď y diriji√©ndose a la rana le pregunt√≥ ‚Äď ¬Ņde verdad que me ayudar√°s, rana?

La rana, contenta por poder ayudarle, le dijo:

‚Äď Por supuesto, me acercar√© a ti y te subes a mi espalda.

La rana sali√≥ del agua y de un peque√Īo salto, se coloc√≥ junto al escorpi√≥n, que aparatosamente se subi√≥ a lomos de la rana. Acto seguido, la rana se sumergi√≥ en el agua dejando al escorpi√≥n sobre su seca espalda.

El trayecto fue corto, pues la rana con el propósito de ayudar al escorpión utilizó sus ancas como remos bajo el agua y en un periquete estaba a punto de llegar a la otra orilla.

‚Äď Ya estamos llegando ‚Äď le dijo a su pasajero ‚Äď saldr√© del agua para que puedas bajar.

‚Äď Muy bien, rana.

La rana sali√≥ del agua y mientras le indicaba al escorpi√≥n que ya pod√≠a bajar, sinti√≥ un repentino dolor agudo y fr√≠o sobre su espalda, una especie de calambre le recorri√≥ todo el cuerpo, empezando a dejarle paralizada desde las ancas hasta la cabeza. El escorpi√≥n le hab√≠a picado, inocul√°ndole su veneno. Lo √ļnico que la rana pudo decir con una voz apagada por la decepci√≥n y el dolor fue un amargo:

‚Äď ¬ŅPor qu√©?

El escorpión, que ya se había bajado de su espalda, simplemente la miró y le dijo secamente:

‚Äď Lo siento rana, pero esa es mi naturaleza, ese es mi instinto.

A lo lejos, la libélula rabiosa por no haber podido evitarlo, gritaba al escorpión que decidido se marchó del lugar, dejando tras de sí el cuerpo inerte de la rana.

 

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