28/07/2021

EL PODER DEL MAÑANA

Conceptos como Carpe Díem, Vivir el Momento o El Poder del Ahora me han hecho reflexionar sobre cual es el poder que tiene el mañana y como saber disfrutar del presente sin dejar de lado el futuro.

 

Siempre he oído hablar y escribir sobre que hay que centrarse en el ahora. De hecho cuando leí “El poder del ahora” de Eckhart Tolle me hizo reflexionar sobre muchas cosas referentes al ego, a encontrar nuestra esencia y derribar las barreras que nos alejan de disfrutar del aquí y ahora. Pero ese punto de vista, del que también brotó el concepto Carpe Díem, me deja con unas cuantas ideas huérfanas que aúllan en mi mente, como un cachorro abandonado.

 

Es cierto que es fundamental traer la conciencia al momento actual, no dejarse amilanar por sinsabores pasados ni abrumarse por lo que creemos que nos ocurrirá en un futuro, para poder librarnos de las cuerdas que nos aprisionan sin poder vivir, sentir y disfrutar el presente. Pero no es menos cierto que cuando programamos, proyectamos o soñamos nos cargamos de propósitos para manejar con entusiasmo el presente. Y sí, que entiendo que la vida es hoy, pero los sueños son mañana…

 

Por eso me decido a escribir estas líneas, sin intención de llevar la contraria ni a Tolle, ni a los Carpedieminianos, Dios me libre, pues entiendo y comparto su doctrina. De hecho yo mismo la he defendido, comentado y divulgado, pero quiero verlo desde otro punto de vista. El centrarse en el presente en defensa propia, por no sentirnos atacados ni por pasado, ni por futuro, está bien cuando te centras en eso, en no sentirte embestido por un pasado que te atormenta, o no sentirte abrumado por un futuro que te acecha en la esquina. Pero no siempre se puede andar por la vida así, con los hombros encogidos como cuando amenaza lluvia y no tienes paraguas.

 

 

¿QUÉ HAREMOS MAÑANA?

 

Para ilustrar lo que quiero decir, voy a poner el mismo ejemplo que usaba Emilio Duró, para explicar algo parecido. ¿Qué ocurre cuando le decimos a nuestros hijos que mañana iremos a la playa? La respuesta es sencilla, disfrutan desde que saben que al día siguiente irán a la playa, hasta que pisan al día siguiente la arena. Es más, me atrevería a decir que disfrutan más esperando para ir a la playa que una vez que están en la misma playa.

Somos así, los críos saltarán de alegría al enterarse que al día siguiente irán a la playa, empezarán a pensar a qué van a jugar allí, buscarán la pala, el rastrillo y el cubo, y todos los demás juguetes. Esa noche se querrán ir a la cama antes, para que amanezca mas temprano y así salir a la costa. No podrán dormir por los nervios…  ¿cuándo dejamos de ilusionarnos así los adultos?

Los niños y niñas tienen esa capacidad de soñar, planear, proyectar que tanto bien les hace. Juegan con sus juguetes y piensan que serán astronautas, médicos, detectives o jefes. No tienen ni topes para soñar, ni techos de cristal, ni prejuicios. Saben disfrutar soñando.

 

 

EL PODER DE SOÑAR, VISUALIZAR Y LA SINCRONICIDAD

 

Llegados a este punto pienso que ya entiendes a qué me refiero en este artículo. Para mi es muy importante, tanto como aprender a vivir el momento presente, crear un propósito de vida sólido, proyectarlo en un futuro, visualizar esa meta y hacer todo lo posible para crear el escenario propicio para que se desarrolle con éxito.

 

Si lo piensas, estás más tiempo disfrutando en hacer los preparativos de una acampada de un fin de semana que pasándolo bien una vez que estás allí. Estás más tiempo nervioso y pletórico antes de subir a una atracción de feria mientras estás aguardando tu momento para subir, que los minutos que dura el recorrido de dicha atracción. Disfrutas más planeando una cena con los amigos, una escapada a la sierra o un viaje de vacaciones que el poco tiempo que duran esos eventos. Todo eso me recuerda el disfrute y la algarabía de un perrito cuando ve que le vamos a poner comida, que salta, ladra y sacude con fuerza el rabo durante todo el tiempo que nos toma prepararle su comida, y que disfruta más durante el tiempo que nos mira y espera su alimento, que durante el ratito que tarda en zamparse su recompensa.

Si tenemos claro que el éxito es el camino y no la meta, si entendemos que lo importante es el proceso y no el resultado, si sabemos que hacemos camino al caminar y todo lo demás, juguemos con esas cartas.

 

Hagámoslo fácil, creemos proyectos, soñemos, emprendamos, seamos como esos niños que sueñan ir a la playa mañana y se acuestan con el bañador puesto. La felicidad está en crear propósitos de vida e ir a por ellos. Olvida eso de vivir el presente por miedo a que nos arrolle el pasado o por temor a lo que nos aplastará en el futuro. El presente hay que vivirlo HOY, pero dedicando nuestros recursos a crear lo que queremos vivir en el futuro. Se trata de disfrutar el camino, pero para que haya un camino debe de haber una meta que alcanzar, si no es así no estaríamos disfrutando del camino, estaríamos deambulando por el camino.

 

Diego Gallardo

Mentoring & Coaching en la Era Digital

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